En Argentina, el acceso a apoyos, información y organizaciones cambia de manera drástica según el lugar donde una persona viva. Las distancias son mayores, los especialistas pueden estar lejos y muchas decisiones se concentran en Buenos Aires.

Una organización federal no puede limitarse a enviar materiales desde una oficina central. Tiene que conocer las redes locales, formar referentes y permitir que cada provincia defina prioridades desde su propia realidad.

Córdoba será nuestro punto de partida, no nuestro límite. Queremos conectar experiencias del interior, visibilizar soluciones que ya existen y construir herramientas abiertas que puedan adaptarse sin pedir permiso a una sede lejana.

Ser federal implica distribuir poder. Por eso los futuros nodos territoriales deberán participar en la definición de la agenda, en la evaluación del trabajo y en la conducción de la asociación.